
Durante el mes de abril se concretaron 12 cursos vinculados a la licencia de conducir y a la educación vial, con una alta participación de vecinos y estudiantes.
La propuesta combinó acciones de formación para quienes inician el proceso de obtención de la primera licencia con instancias pedagógicas orientadas a hábitos responsables en la vía pública. Desde el área organizadora se subrayó que estas iniciativas “contribuyen a una mayor seguridad vial y formación ciudadana”.
Las clases para la primera licencia se desplegaron en distintos puntos de la ciudad, con el objetivo de acercar el trámite y la preparación a los barrios. Se dictaron en la Vecinal Paraíso, la Vecinal 11 de Noviembre, el Colegio Comercial y el Refugio Tink, lo que permitió ampliar el alcance territorial y facilitar el acceso de personas que, de otro modo, deberían trasladarse largas distancias.
La descentralización fue clave para sumar inscriptos y promover una preparación ordenada de cara a las evaluaciones teóricas y prácticas que exige la normativa vigente. En paralelo, las jornadas de educación vial se llevaron a cabo en el Colegio Hispano Argentino.
Allí se trabajó sobre la concientización y el respeto por las normas de tránsito desde edades tempranas, con contenidos pensados para que las y los estudiantes incorporen nociones básicas de prioridad de paso, uso del cinturón, señales y convivencia entre peatones, ciclistas y automovilistas. La apuesta por la formación escolar busca consolidar hábitos perdurables y multiplicadores en cada comunidad educativa.
Según los datos relevados, más de 500 personas asistieron a las distintas instancias durante el mes. De ese total, más de 310 lograron aprobar las evaluaciones correspondientes para avanzar en el proceso de obtención de la licencia. Además, se desarrollaron charlas de concientización que reunieron a más de 85 asistentes, lo que refleja interés sostenido por fortalecer conductas responsables al transitar la ciudad.
Desde el área se destacó la importancia de continuar y profundizar estas acciones, que combinan cercanía territorial con contenidos claros y actualizados. La articulación con vecinales e instituciones educativas permitió ampliar la cobertura, diversificar públicos y generar espacios de consulta, práctica y resolución de dudas frecuentes. En conjunto, la programación de abril dejó como saldo una mayor sensibilización sobre normas y buenos hábitos, además de un número significativo de personas que avanzaron en su proceso de licenciamiento.
Con continuidad y presencia en los barrios, las capacitaciones apuntan a consolidar una cultura vial orientada a la prevención y a la convivencia respetuosa en el espacio público.

Río Cuarto
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