Natalia de la Sota: de tal palo, tal astilla

La candidata a diputada nacional por Defendamos Córdoba e hija del ex Gobernador es una de las figuras más competitivas del escenario político provincial.

Natalia de la Sota: de tal palo, tal astilla

En una campaña marcada por la crisis económica, el desgaste de los oficialismos y una creciente desconfianza hacia la dirigencia tradicional, Natalia De la Sota empieza a consolidarse como una de las candidatas más competitivas del escenario cordobés. Lo hace con una impronta personal que combina apellido, presencia y un estilo de construcción política poco habitual en tiempos de polarización y gritos vacíos.

A diferencia de otros actores que repiten fórmulas o buscan instalarse desde el marketing, De la Sota parece haber optado por un camino más austero y orgánico: recorrer, escuchar, marcar diferencias sin caer en estridencias. Esa combinación de cercanía y claridad está empezando a resonar en una porción del electorado que busca referencias confiables, pero también nuevas.

Un apellido que pesa, y una figura que crece

Según datos recientes, la imagen positiva del exgobernador José Manuel De la Sota sigue siendo elevada: 59% de los cordobeses lo recuerdan positivamente, cifra que sube al 64% entre las mujeres y trepa hasta un 90% entre quienes se identifican con el peronismo. En ese contexto, no sorprende que distintos candidatos del espacio de Provincias Unidas –empezando por Juan Schiaretti– busquen capitalizar esa herencia simbólica.

Pero en esta campaña, el apellido De la Sota aparece en la boleta, no como parte de una estrategia discursiva, sino en carne y hueso: lo lleva su hija. Y eso marca una diferencia. Natalia no necesita nombrarlo todo el tiempo: su recorrido, su estilo y su forma de hablar remiten inevitablemente a aquel dirigente que marcó una época en Córdoba. Pero no se limita a evocarlo. Se ha propuesto actualizarlo.

Una propuesta política con tono propio

Lo más interesante de la irrupción de De la Sota no es solo la potencia del legado que representa, sino cómo ha logrado construir sobre él una identidad propia. Su espacio, Defendamos Córdoba, no ha sido solo un paraguas electoral: funciona como plataforma desde la que se posiciona con críticas firmes –aunque moderadas– al gobierno nacional, y con una mirada de oposición sin caer en el oportunismo fácil.

De la Sota fue una de las pocas figuras cordobesas que planteó, desde el principio, cuestionamientos directos a las políticas más controversiales de Javier Milei: recortes en salud, desfinanciamiento educativo y el impacto de los tarifazos en sectores medios y bajos. Y lo hizo sin sobreactuar. Sin insultar. Sin entrar en el show. Esa forma –más reposada, más contenida, pero con convicción– parece estar encontrando eco.

En una provincia donde muchos dirigentes parecen desconectados o encapsulados en disputas estériles, ella entra donde otros chocan. Su estilo político se aleja de los extremos y apela a una lógica más cercana al sentido común y a la sensibilidad social.

Una elección en tercios, con una nueva protagonista

El escenario actual se encamina hacia una disputa de tercios: La Libertad Avanza sigue conservando un núcleo duro que le permite apenas superar los 20 puntos, mientras Schiaretti mantiene un caudal estable pero sin capacidad de expansión. En ese contexto, Natalia De la Sota ya habría superado los 15 puntos, con proyecciones que la colocan en condiciones de disputar bancas en paridad.

Este crecimiento ha desordenado los planes de varios:

  1. Para los libertarios, porque pone en riesgo su objetivo de copar el Congreso con aliados silenciosos.
  2. Para Provincias Unidas, porque le disputa el voto tradicional peronista con una potencia que no esperaban.
  3. Para el kirchnerismo, porque podría dejarlos fuera de juego por primera vez en años.
  4. Y para el radicalismo, porque encuentra en ella una alternativa progresista con mayor densidad política que los aleja de una banca.

Más que un nombre, una alternativa

La figura de Natalia De la Sota no está exenta de tensiones. Su apellido genera simpatías y rechazos en igual medida. Y su pertenencia al peronismo aún despierta ciertos anticuerpos en un electorado cordobés históricamente esquivo al PJ. Pero incluso en ese contexto, ha logrado instalarse como una dirigente con volumen propio, con coherencia discursiva, con gestión legislativa visible y una narrativa que no se construye solo desde los medios, sino desde el territorio.

La candidata por Defendamos Córdoba no es una outsider ni una heredera inexperta sino que es parte de una generación que vivió la política desde adentro, con un liderazgo que no se impone desde una estructura sino que se construye paso a paso. En una Córdoba que parece haber agotado algunas de sus figuras tradicionales, donde el mileísmo empieza a mostrar fisuras por todos lados y donde Schiaretti no logra reinventarse, el ascenso de De la Sota se vuelve cada vez más visible.

Defendamos CórdobaElecciones 2025Natalia de la Sota

14 Octubre 2025