
Las luces del Club Social ya están apagadas y los ecos de la banda de jazz y del Dúo Ruinas quedaron atrás. Con ese telón de fondo, la Feria del Libro concluyó con un balance calificado como superpositivo por la organización.
Esta vez, el foco no estuvo en el escenario sino en quienes lo hicieron posible: el personal de la Secretaría de Cultura, que recibió un reconocimiento explícito por su trabajo antes, durante y después de cada actividad.
En un mensaje institucional, se destacó la tarea del equipo que llegó antes del amanecer y fue el último en retirarse.
La lista de responsabilidades incluyó desde cargar cajas repletas de libros y materiales hasta cuidar cada detalle de los talleres, las conferencias y los stands.
También se subrayó la atención al público, con una recepción cercana para cada vecino, aun con el cansancio acumulado de jornadas intensas.
Según el área, organizar un evento de esta magnitud no se limita a la administración: implica un compromiso profundo con la comunidad y con la identidad y el futuro del pueblo.
El agradecimiento se extendió a técnicos, coordinadores, personal de maestranza, administrativos, voluntarios y colaboradores.
La organización definió el resultado como una verdadera victoria cultural forjada por quienes, desde el detrás de escena, lograron que todo pareciera sencillo.
Se remarcó el esfuerzo colectivo para que la programación se desarrollara sin sobresaltos, con tiempos ajustados y una coordinación que permitió disfrutar cada minuto.
Para la Secretaría de Cultura, el éxito no fue casual ni espontáneo: respondió a la suma de oficios, a la logística y a la convicción de que la cultura local se sostiene con trabajo cotidiano.
La feria fue presentada como un punto de encuentro que puso en valor el libro y el intercambio de ideas, y que integró propuestas artísticas con actividades de formación y divulgación.
El cierre recuperó el espíritu de las jornadas: música en vivo, autores y autoras compartiendo experiencias, y un recorrido plural por los stands que invitó a descubrir nuevas lecturas.
La evaluación final puso el acento en el clima de participación y en la respuesta del público, con una asistencia que acompañó cada instancia de la agenda.
La comunicación oficial concluyó con una felicitación amplia a todo el equipo y un llamado al merecido descanso, luego de días que exigieron cuerpo, mente y corazón. La meta, afirmaron, se cumplió con creces y dejó a la cultura local de pie, fortalecida por el trabajo silencioso de quienes sostienen cada proyecto desde su base.

Presidencia Roque Sáenz Peña
6 Julio 2026