
En la provincia de Buenos Aires existe un pequeño poblado que, a primera vista, podría pasar desapercibido. Sin embargo, su nombre logra captar la atención y hasta provoca una sonrisa en quienes lo escuchan por primera vez. Se trata de Crotto, una localidad del partido de Tapalqué que apenas reúne 300 habitantes, pero que se transformó en una escapada distinta para quienes buscan tranquilidad, aire de campo y tradiciones vivas.
En la jerga popular, “crotto” se utiliza de forma despectiva para señalar a alguien desaliñado o con dificultades económicas. Pero lejos de esa connotación, este rincón bonaerense ofrece orden, identidad y un espíritu comunitario que lo distingue. Su denominación no nació de una burla: homenajea a José Camilo Crotto, exgobernador bonaerense de principios del siglo XX. Con esa raíz histórica, el pueblo conserva un sello que mezcla humor involuntario, orgullo local y un entorno donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo.
Aunque la localidad resulta diminuta en tamaño, cuenta con atractivos que enriquecen la visita. En la vieja estación del Ferrocarril Roca funciona el Museo Municipal Comunitario, inaugurado en 2019. El espacio conserva objetos donados por los vecinos y narra la historia de los primeros pobladores, lo que convierte al recorrido en una experiencia cargada de memoria colectiva.
Otro punto de interés es la pulpería “La Esquina de Crotto”, que en el pasado funcionó como posta en los viajes hacia la Costa Atlántica. Hoy quedan restos de esa construcción que se erige como testimonio de épocas en que el movimiento rural marcaba la vida cotidiana.

El pueblo también se viste de fiesta en ocasiones especiales. La Fiesta de la Mujer Campesina convoca a familias y visitantes con espectáculos, ferias y gastronomía criolla. La comida ocupa un lugar central: asados tradicionales, pastas caseras y dulces artesanales se ofrecen en comedores y casas de familia que hacen de la hospitalidad un sello propio. Incluso algo tan simple como caminar por sus calles y saludar a cada vecino se convierte en parte del atractivo.
Llegar a Crotto resulta sencillo para quienes viajan en auto. Desde la Ciudad de Buenos Aires se debe tomar la Autopista Ezeiza-Cañuelas, continuar por la Ruta 205 y luego empalmar con la Ruta 51 hasta pasar por Tapalqué. El viaje demora entre tres y cuatro horas, según el tráfico.
Para quienes parten desde ciudades cercanas como Azul u Olavarría, el trayecto se acorta significativamente, lo que convierte a Crotto en una opción ideal para una escapada de fin de semana sin necesidad de grandes preparativos.

Crotto no necesita grandes complejos turísticos ni estructuras modernas para destacarse. Su atractivo nace del contraste entre un nombre que genera intriga y un estilo de vida que invita a bajar la velocidad. La historia, la gastronomía criolla, los encuentros comunitarios y la calidez de sus 300 habitantes convierten al lugar en un punto único dentro del mapa bonaerense.
Quien visite este rincón comprobará que, detrás de un nombre llamativo, se esconde un pueblo orgulloso de su identidad y dispuesto a compartir su tranquilidad con quienes buscan escapar del vértigo urbano.
Fotos: Municipalidad de Tapalqué
NoticiasD
19 Septiembre 2025