
Quienes eligen la Autovía 2 para llegar a la Costa Atlántica durante el invierno encuentran algo más que paisajes rurales y estaciones de servicio: también se cruzan con radares que controlan la velocidad y otras infracciones. En los últimos años, la instalación de cámaras de fotomultas en esta ruta emblemática de Buenos Aires creció de forma sostenida, con el argumento de reforzar la seguridad vial. Sin embargo, no faltan quienes cuestionan la medida y la vinculan más con fines recaudatorios que con la prevención.
La distribución de los dispositivos no responde al azar. Aparecen en cruces escolares, zonas urbanas, accesos a pueblos y hasta en tramos donde los viajeros suelen acelerar para ganar tiempo. Dolores, General Guido, Castelli y Chascomús son algunas de las localidades con presencia de radares, sumando más de 18 puntos de control en total.
Durante las vacaciones de invierno, estas cámaras generan preocupación entre automovilistas que buscan evitar sanciones costosas por pequeños excesos de velocidad o por circular por la banquina en momentos de tránsito intenso.
Las cámaras instaladas detectan infracciones como exceso de velocidad, uso indebido de la banquina, giros no permitidos y otras maniobras riesgosas. La mayoría están bien señalizadas, aunque algunos usuarios denuncian falta de cartelería clara en zonas rurales o en horarios nocturnos.
Estos son algunos de los puntos críticos donde se ubican los radares:
Las multas por estas infracciones varían, pero pueden superar los $50.000 si se trata de excesos de velocidad importantes o reiterados.
Autovía 2Desde el Estado provincial y los municipios involucrados argumentan que los controles automáticos lograron reducir siniestros viales en varios tramos de la Autovía 2, y que los radares buscan disuadir comportamientos peligrosos como correr picadas, sobrepasar a otros vehículos en zonas no permitidas o circular con exceso de velocidad cerca de zonas urbanizadas.
Del otro lado, agrupaciones de automovilistas sostienen que la mayoría de las infracciones no corresponden a maniobras temerarias sino a leves desajustes con los límites, y denuncian una utilización recaudatoria de las fotomultas. También reclaman una mayor inversión en señalización, mantenimiento de la calzada y obras que mejoren la circulación general, en lugar de centrarse exclusivamente en sancionar.
Con el recambio turístico de las vacaciones de invierno en marcha, la recomendación es clara: circular con precaución, respetar las velocidades máximas y mantenerse informado sobre los puntos de control. Porque en la Ruta 2, cada kilómetro puede esconder una postal... o una multa.
NoticiasD
28 Julio 2025