
Un apagón de gran magnitud afectó este jueves por la tarde a amplias zonas de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en medio del cuarto día consecutivo de ola de calor. El corte comenzó pasadas las catorce horas treinta minutos, cuando las temperaturas rondaban los treinta y seis grados y el sistema eléctrico operaba con niveles muy elevados de demanda.
La interrupción del suministro dejó inicialmente sin servicio a casi un millón de hogares, principalmente en el área de concesión de la empresa Edenor. Con el correr de las horas, las tareas de recomposición permitieron reducir el número de usuarios afectados, aunque entrada la tarde todavía permanecían sin luz alrededor de doscientos ochenta mil hogares.
El apagón impactó con mayor fuerza en el norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en distintos distritos del conurbano bonaerense. En la Capital, vecinos de barrios como Palermo, Belgrano, Núñez, Recoleta, Colegiales, Saavedra, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza reportaron extensos cortes de energía. En la provincia, la situación se replicó en localidades como Vicente López, Florida, Munro, Martínez, San Martín, Boulogne y Tigre, además de sectores del oeste del Gran Buenos Aires como Haedo, Ciudadela, Caseros, Ramos Mejía y Santos Lugares.
Según la información difundida por fuentes oficiales, el inconveniente se originó por la salida de servicio de cuatro líneas de alta tensión que abastecen al corredor norte del área metropolitana. Esa falla generó un efecto inmediato sobre la red, en un momento de consumo récord impulsado por el uso intensivo de equipos de refrigeración.
Durante varias horas, los usuarios no pudieron acceder a los datos oficiales del organismo regulador del servicio eléctrico, ya que su sitio web presentó inconvenientes técnicos en simultáneo con el apagón.
eolEl corte de energía también afectó el funcionamiento del transporte público. La línea D de subterráneos interrumpió totalmente su servicio durante varias horas, mientras que la línea H circuló con demoras y frecuencias reducidas. Esta situación complicó la movilidad de miles de personas que regresaban a sus hogares en plena jornada laboral.
En paralelo, comercios, oficinas y edificios residenciales enfrentaron dificultades para sostener su actividad diaria. En muchos barrios, vecinos expresaron su malestar por la falta de electricidad en un contexto de temperaturas extremas, con especial preocupación por adultos mayores, niños y personas con problemas de salud.
Los registros del sistema eléctrico nacional mostraron una caída abrupta del consumo en el momento del apagón, lo que reflejó la magnitud del evento. En pocos minutos, la demanda descendió varios miles de megavatios, marcando uno de los episodios más críticos del verano.
Tanto la empresa distribuidora Edenor como los organismos del sector energético iniciaron un análisis técnico para determinar con precisión las causas de la falla y evaluar el comportamiento del sistema ante picos de consumo extremos. Desde el sector energético señalaron que la combinación de temperaturas elevadas y alta exigencia sobre la red puso al límite la infraestructura disponible.
Mientras avanzaban las tareas de normalización del servicio, el área metropolitana comenzó a recibir lluvias y tormentas aisladas bajo alerta amarilla, lo que generó un leve alivio térmico. Sin embargo, el apagón volvió a poner en el centro del debate la fragilidad del sistema eléctrico frente a eventos climáticos extremos y el impacto directo que estas fallas tienen sobre la vida cotidiana de millones de personas.
Foto: TVP
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15 Enero 2026