Aires acondicionados: siete claves para enfriar mejor y reducir el consumo eléctrico

Con tarifas en alza, pequeños cambios en el uso del aire acondicionado permiten ahorrar energía sin resignar confort en el verano

Aires acondicionados: siete claves para enfriar mejor y reducir el consumo eléctrico

Con temperaturas extremas y boletas de electricidad cada vez más altas, el uso del aire acondicionado se convierte en una de las principales preocupaciones de los hogares durante el verano. El consumo intensivo de estos equipos suele disparar el gasto mensual, pero especialistas en eficiencia energética aseguran que existen medidas simples y accesibles que permiten enfriar mejor los ambientes y reducir de forma significativa el uso de electricidad.

El doctor en Física Salvador Gil, especialista en eficiencia energética y docente de la Universidad Nacional de San Martín, señaló que los aires acondicionados encabezan el ranking de los artefactos que más energía demandan en los hogares durante esta época. Según explicó, gran parte del sobreconsumo no se debe a fallas estructurales, sino a malos hábitos, descuidos cotidianos y falta de mantenimiento.

Mantenimiento y aislamiento, las primeras claves

Uno de los errores más frecuentes aparece en la limpieza de los filtros. Con el uso continuo, estos componentes acumulan polvo y partículas que dificultan la circulación del aire. Esa obstrucción obliga al equipo a funcionar durante más tiempo para alcanzar la temperatura deseada, lo que incrementa el consumo eléctrico. Los especialistas recomiendan limpiar los filtros al menos una vez por mes durante el verano o, como mínimo, al inicio de cada temporada.

El aislamiento del ambiente también cumple un rol central. Mantener puertas y ventanas cerradas resulta necesario, pero no suficiente. Sellar rendijas, taparrollos y grietas, además de colocar burletes, reduce el ingreso de aire caliente desde el exterior y mejora el rendimiento del equipo. Estas medidas no solo benefician el uso del aire acondicionado, sino que también generan ahorro energético durante el invierno.

Control del calor y uso inteligente del equipo

La radiación solar directa eleva la temperatura de los ambientes y obliga al aire acondicionado a trabajar con mayor intensidad. El uso de cortinas claras, persianas, toldos o postigos ayuda a disminuir el ingreso de calor y mejora la eficiencia del sistema de refrigeración. Mantener cerradas las persianas en habitaciones desocupadas también reduce la necesidad de enfriar espacios innecesarios.

En cuanto a la temperatura elegida, los especialistas coinciden en que no resulta necesario programar el equipo por debajo de los veinticinco o veintiséis grados para lograr confort. Cada grado que se baja el termostato incrementa de manera considerable el consumo eléctrico. En la región central del país, esa diferencia puede aumentar el gasto hasta un cuarenta por ciento por grado, lo que transforma una decisión mínima en un impacto importante en la factura.

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Otro error habitual consiste en bajar bruscamente la temperatura del control remoto para intentar enfriar más rápido. Esa práctica no acelera el proceso y solo genera un uso innecesario de energía. El equipo trabaja a máxima potencia hasta alcanzar la temperatura programada, sin importar cuán baja se encuentre.

Ventiladores, aliados del ahorro

Los ventiladores representan una alternativa eficiente en días no tan calurosos y también pueden complementar el uso del aire acondicionado. Un ventilador de techo produce una sensación térmica entre tres y cinco grados menor, con un consumo eléctrico muy inferior. De hecho, un aire acondicionado puede gastar hasta quince veces más energía que un ventilador.

En jornadas de calor intenso, los expertos recomiendan combinar ambos sistemas: programar el aire a veintisiete grados y utilizar un ventilador para mejorar la sensación térmica, sin necesidad de bajar más la temperatura.

Atención al clima y renovación de equipos

Monitorear la temperatura exterior permite evitar gastos innecesarios. Cuando el aire exterior resulta más fresco que el interior, conviene apagar el equipo y ventilar la vivienda de manera natural. Esta práctica simple reduce horas de funcionamiento y aprovecha el descenso térmico nocturno.

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Por último, los especialistas aconsejan evaluar el recambio de equipos antiguos. Los aires acondicionados sin etiqueta de eficiencia energética o con clasificaciones bajas consumen mucha más electricidad. Los modelos de clase A, A plus, A doble plus o A triple plus, especialmente los que cuentan con tecnología inverter, permiten ahorrar hasta un sesenta por ciento de energía. Si bien la inversión inicial resulta mayor, el ahorro a largo plazo compensa ampliamente el gasto.

Con mantenimiento, hábitos adecuados y decisiones informadas, el aire acondicionado puede ofrecer confort durante el verano sin convertirse en un golpe al bolsillo.

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NoticiasD

15 Enero 2026